Las canciones de mi vida

1989 - Las canciones de mi vida
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Este es uno de los post al que más cariño le tengo, primero, por el tiempo y trabajo que me ha llevado hacerlo todo y, segundo, por la nostalgia al hacer este bonito repaso por mi vida con un hilo conductor, las canciones de mi vida.

Quería mostrar mi variedad en los gustos musicales, pensé en diferentes fórmulas de cómo hacerlo hasta que se me ocurrió esta. Se trata de escoger una canción por cada año vivido, una canción que escuchase yo, o que pueda resumir mi vida de esa época, y junto a la canción también hay una foto de ese año. De esta manera será más fácil relacionar como esa persona, en ese entorno, con esa edad, que sale en la foto, escuchaba dicha canción.

Fue complicado elegir ya que, como podréis comprobar en el listado, me gusta y disfruto todo tipo de música, por lo que poner un artista cada año se me hacía complicado. De todas formas creo que he hecho un muy buen resumen sobre lo que quería representar.

Sin más que añadir, me despido con el vídeo y una breve explicación, canción por canción, que ayude a entender el motivo de estar en este listado y representar lo que representa para mí. Espero que lo disfrutéis y, si sois de mi misma quinta o cercana, os sintáis identificados con algún detalle de las canciones elegidas:

Mañanitas del rey David: nana de cuna que me cantaban mi madre o mi padre para relajarme.

Un globo dos globos tres globos: horas y horas me podía estar viendo los programas infantiles, entre ellos este.

Mi barba tiene tres pelos: en los viajes de carretera mis padres eran muy dados a cantar para entretenerme y ésta y muchas otras canciones de Miliki no fallaban nunca.

I’m singing in the rain: en el baile de final de curso de la guardería nos tocó bailar este famoso tema de Gene Kelly delante de todos los padres del curso de ese año.

Con un poco de azúcar: una de las películas que más he visto una y otra vez, Mary Poppins. Pese a que me costó elegir entre las muchas que se cantan en la película, al final me decidí por esta.

Que mala pata: otra de las películas que competían con la anterior fue Trapito. Una película-musical argentina repleta de canciones e historietas.

Oliver y Benji: dibujos animados y fútbol, qué podía salir mal? De hecho me creía todo lo que salía en esa serie y más de una vez casi me atropellan por querer ser el mejor “amigo del balón”

Dragon Ball Z: horas, días, semanas y meses viendo esta serie y sus reposiciones. Daba igual que ya supiera lo que pasaría, siempre había tiempo de volver a intentar el “Kame hame”

Érase una vez: una de las series que recuerdo con más cariño por lo aprendido. En cualquiera de sus versiones siempre intentaba enseñar aspectos de la historia, el cuerpo humano,…

The Simpsons: mi serie bandera que me ha acompañado a lo largo de mi vida. Aún me siguen sorprendiendo aspectos de las tramas, puyas a la sociedad y mil guiños que se contemplan con el paso de los años.

Estopa: grupo que descubrí al encontrarme un radiocasete con su maqueta en un viaje del fútbol. A partir de ahí empecé a escuchar sus siguientes discos y siempre me cayeron bien.

Sin miedo a nada: una de las canciones más míticas de la época. Pese a que Alex no me apasiona, a Amaya aún la escucho y me sigue pareciendo muy buena.

Operación Triunfo: me pilló fuerte y junto con mi hermana pequeña cantábamos, actuábamos y veíamos cada gala como si fuera la última.

Queen: siempre estaban presentes en mi familia, los días de limpieza en casa, en los viajes en coche, de vacaciones,… Lástima hacerme fan de Freddy Mercury una vez ya había fallecido. Disfruté de un concierto en el Palau Sant Jordi, aunque sin Freddy no es lo mismo, su música y la vitalidad de sus integrantes, me encantó.

Alejandro Sanz: mi primer concierto en el Sant Jordi con mis tías, simplemente impresionante. Toda la banda, el show, la fiesta que se vivió, y un sinfín de veces que lo escuché en mi habitación jugando a la play.

Serrat: junto con Queen y los Beatles, el favorito de mi padre. Este hecho provocó que lo escuchara durante buena parte de mi infancia y me acabasen apasionando sus canciones.

Obrint Pas: ese verano y los meses que lo envuelven fueron mucho de este grupo valenciano. Los seguimos por toda Catalunya cantasen donde cantasen, todos los conciertos eran una fiesta y nosotros más jóvenes que ahora.

Discípulos de Otilia: grupo menos conocido pero que también nos pegó fuerte. De hecho una noche hicimos más de 100 km para poder empalmar dos conciertos en esa misma noche.

Skalariak: con estas edades nos movíamos por todos lados buscando conciertos de ska-reggae allá donde hiciera falta y otro de los grupos que más seguíamos también era éste.

Muchachito: tras descubrirlo en un directo en Mataró, que me fascinó, empecé a escuchar su música y a seguirlo siempre que podía. De los mejores directos que he vivido.

Ska-p: más ska en mi veintena. Aunque, por A o por B, nunca pude ir a un concierto de estos cracks de Vallecas, siempre me encantaron sus letras y sus ritmos pegadizos.

Bisbal: siempre me encantó y siempre está ahí para cuando uno necesita ponerse ñoño. Nunca me perderé un concierto al que pueda ir, nunca defrauda.

Morodo: pese a que ya lo conocía, fue a raíz de un bolo suyo, que montó un gran amigo mío, que lo seguí con más fuerza. Aunque ahora ya no lo escucho, siempre tengo un bonito recuerdo y se me escapa una sonrisilla cuando salta en mi Spotify.

Tarrus Riley: otro descubrimiento en directo. Fui a un Nowa Reggae casi sin conocerlo y, tras disfrutar de su concierto en directo con él y su banda, me hice fan número uno.

Pablo Alborán: dando vueltas por Youtube llegué a una lista de reproducción donde este señor cantaba su primer disco frente a una webcam y descubrí otra fuente de música para mis oídos.

Dub Inc: grupo francés que aunque ya me encantaba en CD en concierto me fascinó. Sin duda el grupo al que más aprecio he cogido en los últimos años y que me transmiten más buen rollo.

Itaca Band: tras leer en Instagram una frase de una de sus letras, empecé a escuchar su música. Buenas letras y buenos ritmos, cantados en castellano y catalán, pero siempre ayudan a mover los pies.

Reggaeton/Electro latino: aunque musicalmente no creo que sea lo mejor para mis oídos, me divierte muchísimo. Por ello este último año me ha gustado mucho salir a bailotear este tipo de ritmos.

Soy consciente de que me faltan muchísimos grupos y cantantes, a la vez que gente muy importante en mi vida que tampoco han cabido, no había sitio para todos! De hecho me rompí la cabeza para hacerlo cuadrar y tenía muy presente que dejaría a algunos fuera.

Como habéis visto, no soy muy fiel a ningún tipo de música o mejor dicho, soy fiel a toda la música. Considero que hay momentos para todo tipo de música y no por ello se le tiene que dar la espalda o menospreciar a otras. Además creo que la música tiene el poder de hacer brotar sentimientos, ya sean de alegría, nostalgia, romanticismo, pena,…

Así que, qué mejor manera de despedir este post que recomendando a toda la gente que escuche música, que ponga música a su vida y la disfrute solo o en compañía. La música es vida, así que mejor escucharla que estar muerto, no?

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