Aquellos campos de tierra…

Ascenso en alevín

El otro día, en un rato de reflexión tonta, me dio por pensar cómo ha cambiado el fútbol a nivel amateur en estos veinte años, desde que comencé a jugar hasta la actualidad. Y mirando para atrás me he dado cuenta de cómo algunos cambios que se han ido implementando poco a poco, han hecho evolucionar de una manera muy positiva al conjunto de la sociedad futbolera. En este post analizaremos cada cambio que he visto en estos años que llevo jugando a fútbol.

Primero de todo recalcar que se está hablando del fútbol amateur y no del profesional. Forman parte de un mismo río pero el ecosistema que los envuelve es bastante diferente, así que alejarse de los discursos del estilo: “el fútbol es el opio del pueblo” si algún día se quiere hacer un debate sobre ello, seré el primero en abrirlo y comentarlo. Dicha esta aclaración pasemos a analizar cómo ha evolucionado este fútbol amateur / futbol base desde mis comienzos.

El aspecto claramente diferenciador lo encontramos en todos los elementos que hay en el terreno de juego. El terreno de la mayoría de campos eran de arena, de hecho solo los que su primer equipo estaba en una buena categoría disponían de césped artificial con arena de playa (Premia, Vilassar, Mataró,..). Raro era el fin de semana que no llegabas el domingo a casa con una rascada en la pierna chorreando sangre. Con el tiempo evolucionaron al césped artificial con caucho y en la actualidad, prácticamente todos los campos son de césped artificial.

campos de tierra2 - Aquellos campos de tierra...

Otro elemento que se ha transformado es el del entrenador. En los 90 solía ser entrenador de las categorías inferiores algún jugador del primer equipo, algún padre, algún antiguo jugador que se había sacado el título,… En la actualidad se necesita realizar un cursillo para poder ser entrenador de fútbol base. Pese a no tener un nivel extremadamente duro, se aprenden conceptos básicos que son muy útiles tanto para los entrenadores como los jugadores, no solo en aspectos directos del juego, también en la gestión de personas en un grupo, así como algo de fisioterapia.

Uno de los cambios más significativos es el establecer un balón común para todos los clubs. Aunque el aspecto de que los balones solo los venda la Federación Catalana de Fútbol no me gusta del todo, creo que es una manera muy sencilla de solucionar un problema que ocurría en algunos campos. Atrás quedarán los equipos de segundo año con balones como rocas, los míticos balones Mikasa rompedor oficial de dedos del pie o aquella réplica oficial de baja calidad del balón de la Liga que transformaba tus chutes en los de Oliver Atom.

pelota mikasa - Aquellos campos de tierra...

Otra modificación, que también veo muy positiva es que los niños empiezan antes a practicar fútbol. No por el hecho de ser fútbol, sino por el hecho de hacer deporte y trabajar todos en conjunto para un objetivo común, a la par que te lo pasas bien. Mientras no haya un padre obsesivo, que quiera tener a un futuro crack del fútbol en casa, los valores que transmite un deporte en equipo como el fútbol merecen mucho la pena y cuando antes se aprenda, mejor.

Otro ámbito que también se ha actualizado es el arbitral. Aunque la última moda de salir como en la Champions no me acaba de gustar, creo que se avanza por el buen camino. Se dispone de las actas de los partidos pocas horas después del encuentro, gracias a las nuevas tecnologías, y se les forma como directores de encuentros y no tanto como sargentos de hierro.

Si a lo anterior descrito, le añadimos a las modificaciones en forma de leyes por parte de instituciones, a favor de la seguridad en los campos: instalación de desfibriladores, control de botellas sin tapón, acotar las áreas para fumar, campañas antiviolencia… podemos ver como el fútbol amateur actual se está profesionalizando. Es un dato positivo, siempre y cuando siga la esencia de cualquier deporte de equipo. Aunque muchas veces se mira al pasado con nostalgia y pensado que fue mejor, creo que es debido a que solo recordamos las cosas positivas. En este caso creo que se están haciendo las cosas bien, mejorables como todo, pero en la buena dirección.

campos de tierra - Aquellos campos de tierra...

Pero no todos los cambios son para mejor. Aunque no voy a negar que en los tiempos que yo entrenaba la intrusión de los padres en las funciones del entrenador eran evidentes y que algún episodio de violencia había podido ver, creo que en la actualidad se está pasando un límite que no debería. Algunas teorías dicen que estos episodios siempre han ocurrido, pero que simplemente ahora se difunden más debido a las redes sociales. Pese a compartir la segunda parte de la teoría, la difusión ha mejorado debido a las redes sociales, creo que la tensión en los campos ha ido en aumento. Como ya dije en un post anterior llamado “Mi experiencia como entrenador de fútbol base”, cito textualmente: “No se dan cuenta de que son un espejo para sus hijos y con ciertas actitudes en los campos de fútbol: insultos, protestas, comidas de cabeza a jugadores y entrenadores,… y un sinfín de actitudes reprochables, lo único que están haciendo es dar un mal ejemplo a sus hijos”.

Así que sin más dilación toca despedirse pidiendo una reflexión a toda la gente del planeta fútbol. Si desde buena parte de los estamentos deportivos amateur se está remando en la dirección correcta, no seamos lastres. No digo que callemos y acatemos todas las normas que vaya imponiendo la Federación de turno, pero vayamos por los cauces legales. Por mucha razón que se pueda tener, el hecho de ir a chillar a un campo en contra de quien sea no solo no ayuda al fútbol, sino que lo ensucia y se perjudica a los niños que lo practican.

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