En la oscuridad: Diez meses secuestrado por Al Qaeda de A. Pampliega




Un relato que va más allá, no solo por lo que ocurre “en la oscuridad” sino por las diferentes ópticas y pensamientos que va planteando Antonio durante el cautiverio.

Como cada día durante mi jornada de trabajo suelo escuchar la radio, en concreto RAC1 y su “El món a RAC1” de Jordi Basté. Hace un mes y en plena época de parciales, escuché la entrevista a Antonio Pampliega donde presentaba su libro. Escuchaba la historia en sí y me llamaba mucho la atención, pero escuchaba su punto de vista, lo que vivió o en lo que pensaba y me tuve que levantar al lavabo para que nadie viera que se me caía la lágrima, entré en Amazon para comprarlo, lo dejé en un cajón y durante las pasadas vacaciones por Lanzarote y Fuerteventura, lo leí. Como creo que es muy interesante y plantea diversos dilemas que dan que pensar, quería traer mis impresiones tras leer, “En la oscuridad” a este rincón de mi blog llamado: Netflix y mucho más.

Para intentar no entrar a explicar más de la cuenta, daré mis impresiones basadas en dos cosas: Se sabe que fue liberado y que por lo tanto “todo acaba bien” e intentaré no excederme de los pasajes que el propio Antonio explica en las entrevistas, creo que hay muchos detalles que crecen con la lectura del libro que me gustaría dejar para eso, para quien lo quiera leer realmente. Así que sin más dilación, pasemos a describir todo lo que me transmitió Antonio mientras lo leía.

 

Antonio, tras haber ido unas diez veces en Siria con anterioridad, quería volver a entrar junto a dos compañeros más para acabar un reportaje y seguir así enseñando la verdad de lo que allí sucede. Me parece loable que una persona se juegue la vida y se baje al fango para hacer una labor que considero básica, informar de lo que ocurre en dicha guerra. Y no es por dinero ya que, como ha comentado más de una vez, él es autónomo por lo que hace reportajes para aquel que le quiere pagar. Ha hablado de no más de 100 € por reportaje, si quieren pagarte, ya que algunas veces le ofrecen el “favor” de publicar gratis para hacerse un nombre en la industria, con dos cojones…Así que una cosa me queda clara sobre Antonio, es una persona casada con su profesión y que tiene un gran aprecio por la gente en Siria. No me da la sensación de que quiera vender nada a nadie, simplemente explicar lo que ha vivido y sentido durante sus visitas a Siria y, por desgracia, estos 10 meses en la oscuridad.

Otra de las reflexiones que me provocó la lectura del libro es una de las cosas que llevaba tiempo sospechando: como el dinero lo puede corromper todo. Partiendo por el “traductor” que tras estar conociéndolo y colaborando durante más de un año, lo traiciona debido a que alguien le ofreció dinero. Atrás quedó la palabra, que Antonio ayudase anteriormente en la ONG del “traductor” en Siria o estar en contra de los nuevos captores, habiendo dinero lo demás no importa.

En relación con la anterior reflexión, el dinero lo puede corromper todo, creo que viene la siguiente y es la de que cada vez estoy más convencido de la culpabilidad de occidente de lo que allí ocurre. No voy a entrar en el trío de las Azores, el No a la Guerra, las armas de destrucción masiva, que sin duda es el germen de todo lo que ocurre, quiero ir un paso más allá. Es de un egoísmo insultante ir allí, poner países patas arriba, encarar a sus gentes y armar al bando que más te interese. Luego, como en todas las guerras, están los civiles que son los que siempre pierden. Les bombardean sus casas, les amenazan y hasta los utilizan de escudo humano, causa que los obliga a huir siendo refugiados o decantarse por algún grupo. A los primeros les cerramos la puerta y los hacemos sospechosos de todo, mientras a los segundos los tachamos de peligrosos extremistas. Es curioso como encendemos la mecha y luego no queremos ni que nos moleste el ruido ni que huela a pólvora, malditos hipócritas.

Otra de las reflexiones que me deja este libro es la sorprendente capacidad de sufrir del ser humano en situaciones extremas, a reconvertirse como persona a modo de protección y como se relativizan los miedos en dichas situaciones. En la oscuridad, Antonio describe situaciones que se repiten un día tras otro y como se las acaba haciendo rutina, empezando por la alimentación, siguiendo por la pérdida de libertad, las agresiones y acabando por las vejaciones. Entender la situación y las condiciones en las que te encuentras, te transforma y empiezas a pensar en cosas que antes pasabas por alto, dentro de la vorágine de tu vida. Llevar el sufrimiento a un punto en que el mismo Antonio decide llamar a sus captores para pedir que lo maten, en una persona que teme tanto la muerte como yo, me parece que se ha tenido que llegar a un límite al que espero no llegar nunca.

Hay muchas otras reflexiones en las que podría encerrarme y darle vueltas durante muchas líneas, pero he querido resumirlo en estas cuatro principales, las otras prefiero quedármelas para seguir haciéndome como persona. Eso sí, antes de despedirme me gustaría dedicar unas palabras a Antonio. Sobre todo gracias, gracias por escribir y hacer el esfuerzo de recordarlo todo, pese a que entiendo que te sirvió como terapia supongo que no ha sido nada fácil volver a recordar todo lo ocurrido. Creo que entiendo cada llanto en esas celdas en la oscuridad, no creo que sea la reacción de un crío, sino de alguien que siente por él y por los suyos. Me identifico muchísimo cuando te aferras a la familia en los peores momentos. Que salgan a la luz esos perdones que nunca se dieron y sean los faros que te ayuden a tirar adelante cuando parece que todo está perdido. Eso sí, de nuevo gracias, por hacerme comprender de la mejor manera todo lo que ocurría y se te pasaba por la cabeza. Ahh y esos toques de humor, sin duda necesarios pese a que el viento te tumbe para atrás, GRACIAS!




2 Comments

  1. Quería darte las gracias personalmente por este bonito post que dedicas a En la oscuridad y a mi. Me siento muy afortunado de poder leer cosas como esta y saber que mi experiencia puede ayudar a otros. Uno de los miedos que tenía, cuando decidí escribir el libro, era- precisamente- saber si los lectores me entenderían, si se identificarían conmigo. No quería dar pena, ni se me etiquetase de héroe- porque no lo soy. Sólo quería compartir una experiencia que, ojalá, pueda ayudar.

    Por esto te doy las gracias. Un gran abrazo!

    • Muchísimas gracias Antonio. Tanto por las palabras por, como ya digo en el post, la valentía de compartir lo vivido. Sin duda lecciones muy útiles que quedarán grabadas.
      Ni en mis mejores sueños entraba que este texto llegaría a tus manos, que te haya llegado y le hayas dedicado unos minutos para leerlo y contestarme ayuda un huevo.

      De nuevo gracias y mucha suerte por el camino, un abrazo!

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*