Rude Boy Story o como se creó uno de los mejores grupos de reggae francés: Dub Inc.




Cualquiera que me conozca sabe que Dub Inc. es uno de mis grupos favoritos, por ello quería presentar Rude Boy Story, un documental que explica cómo fueron los primeros pasos de este gran grupo que tanto aprecio le tengo.

Como siempre pasa con este tipo de películas o documentales históricas, me gusta dejar claro que hablaré con normalidad del contenido de Rude Boy Story. Considero que al ser historia de un grupo, no hago spoiler con todo lo que pueda escribir aquí. De todas formas, no me gusta limitarme a hacer un resumen, por lo que intentaré explicar aquellos detalles que considero interesantes o las reflexiones a las que me ha llevado la visualización.

Rude Boy Story se presentó en 2012, por lo que solo nos muestra los primeros pasos de esta curiosa y buenísima banda francesa. Una de las cosas que considero primordial a la hora de situar la historia del grupo es su localización y su contexto. Tal y como cuenta el documental, la banda proviene de Saint Etienne, una ciudad con mucho bagaje cultural sobre todo en los 80. Cuando llegaron los 90 se endurecieron las normas por contaminación acústica, echo que trasladó toda la escena cultural a los suburbios, a la clandestinidad y a los clubes “underground”.

A mediados de los noventa y con este contexto explicado, arranca Rude Boy Story y Dub Inc., en un concierto de final de curso en el instituto. Sin escenario, a la altura del público y con una póster pintado a mano detrás de ellos, una imagen que sin duda despierta cierta ternura, sobretodo en alguien como yo, que los descubrió en una tarde de Agosto en el Rototom Sunsplash para abrir el Main Stage. Supongo que el entorno en el que se movían y la manera de ser de los miembros del grupo, fueron los culpables de que el grupo se auto-organice, su trabajo sea fruto del esfuerzo de todos los miembros, que el papel de cada uno sea importantísimo y que tengan una metodología clara de trabajo.

En Rude Boy Story también queda claro que las decisiones que se toman, a la hora de organizarse y repartir la faena, te pueden crear problemas. Algunos menos importantes, como la modificación del bajista debido a la disconformidad con la metodología de trabajo y otros más importantes, como es el caso de no trabajar con grandes sellos discográficos ya que puedes ser silenciado por la prensa y los organizadores. Muchos de estos sellos ponen condiciones para destacar en carteles, conciertos o para sonar en la radio. El hecho de no trabajar con ningún sello y ser ellos mismos los encargados de realizar toda la faena, los dejaba en segundo plano.

Pero si por ser diferente al resto puedes quedar en segundo plano de la escena musical, en Rude Boy Story también se nos enseña que esa manera diferente de trabajar también trae sus frutos. Pese a que también significa más trabajo, el hecho de contestar a una persona del Amazonas brasileño que les pide los coros de una canción para versionarla o preguntar a una fan en Turquía de qué manera los había conocido, ayuda a crear una comunidad y recibir una información imposible de recibir si vives en tu nube de sellos y representantes. Y ahí está una de las claves de este grupo, la cercanía que desprende en su conjunto y de forma individual.

Otro aspecto que también lo diferencia del resto de grupos es su puesta en escena, los conciertos o los directos, como quieras llamarlos. Cada concierto es una fiesta, te hacen vibrar, interactúan con el público a la perfección y se crea una atmósfera mágica. Además, como decían de Juan Carlos, pero en este caso sí que es verdad, son muy campechanos. Siempre te los podrás encontrar en el bar de al lado donde toquen, haciendo una cerveza y empezando a catar el ambiente que se vive. En Rude Boy Story también se puede ver contrastes como el directo en la nueva sala de conciertos de su ciudad, Saint Etienne, con un público entregado y conocedor de las canciones, pasando por un concierto en un bar de Lagos (Portugal) donde hay que invitar a la gente a entrar o en una especie de restaurante familiar en el centro de NY. Buscando siempre salir de esa famosa “zona de confort”.

Y hasta aquí mis impresiones de Rude Boy Story, que ayuda a comprender que hay muchas maneras de hacer las cosas. Os aconsejo que le deis un vistazo al documental, yo lo compré en su web pero también se encuentra en Youtube. El audio es en francés pero existen subtítulos en inglés también. Además Rude Boy Story corta en 2012, así que no solo os invito a ver el documental sino que también os invito a seguir la evolución de este gran grupo.




Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*