Game Boy Pocket, con el vicio a cuestas

Game Boy Pocket fue mi primera consola inalámbrica, con la que me mareé en los viajes de coche y la primera que me metió en la cabeza la canción de algún juego.

Game Boy Pocket, en la actualidad no tendría cabida, me explico, pero no sin antes recordar que esta es la tercera entrega de Retrogaming, una serie de posts que hago para repasar mi vida por mis juegos y consolas de mi vida.

La Game Boy Pocket era una consola inalámbrica, en blanco y negro, con gráficos pixelados, con solo dos botones, sin batería y que funcionaba a pilas. Entiendo que para los más jóvenes no haya nada de atractivo en esta consola, pero para los que nos pasamos horas, días y semanas dejándonos la vista, esta maquinita nos trae un montón de recuerdos que intentaré compartir en el post de hoy.

Recuerdo que la Game Boy Pocket me llegó en unas navidades. Bastante más tarde que en su lanzamiento, pero con un Wario Land, Super Mario Land 3 que me dio muchas horas de vicio. Además llegaba cercano a mis 12 años, donde en España se hace el salto de la primaria a la secundaria. Esa sensación de hacerte mayor, teniendo el poder de jugar cuando querías (siempre que tu madre te comprara las pilas) y donde querías, no necesitabas más que el aparato con pilas y tus manos.

Muchas veces, en esa lucha constante contra la duración de la batería de las pilas, intentabas todos los trucos posibles. Quitabas el sonido, bajabas el brillo aunque no pudieras casi ni ver, metías las pilas en el congelador para alargar su vida (algo leí en no sé dónde xD), solo para evitar ese momento de apagón antes de poder guardar la partida.

Unos años más tarde llegó la Game Boy Color, parecida de tamaño a mi querida Game Boy Pocket, pero con color. Un color algo rancio, me refiero, no os imaginéis una paleta de 30.000 colores y una definición exquisita, pero para la época nos alucinaba. Por no hablar de la Game Boy Camera y Game Boy Printer, que como se puede deducir, eran una cámara que se metía por el cartucho del juego y una impresora con la que imprimir dichas fotos. El protomundo de los smartphones, selfies y redes sociales? No lo dudo. Os dejo un ejemplo de cómo se capturaba/imprimía con estos complementos, después haré un recorrido por los juegos de esta consola que mejores recuerdo me traen.

descarga 1 - Game Boy Pocket, con el vicio a cuestas

  • Wario Land Super Mario 3:

Como ya he dicho anteriormente, fue el juego que venía con mi Game Boy Pocket y por ello le dediqué un montón de tiempo. Era esa fascinación de ir avanzando pantallas, descubrir nuevos mundos, mejoras en los poderes de Wario mediante los diferentes sombreros, variedad de enemigos y manera de matarlos, los retos para ir avanzando, la tragaperras para ganar vidas o poderes y los diferentes bosses finales que te ibas encontrando en cada mundo, además de un montón de detalles más.

El juego en sí no tiene mucho más secreto que lo mismo que hemos visto en toda la saga, pero este fue el primero que me llegó y para mí tiene un lugar en mi corazoncito. Más tarde pude rescatar una caja de juegos de mi tío, que se le estropeo su consola y me la pasó. En ella encontré otros Marios de la saga, pero comprenderéis que Wario Land Super Mario 3 para Game Boy Pocket, debe estar en esta lista.

  • Tetris:

Pese a que creo que no es en la plataforma en la que más jugué a este juego, ya que el máximo recuerdo de Tetris lo tengo en las típicas maquinitas de 50 juegos en 1, y no hablaré de ellas por este repaso al Retrogaming, considero que debe tener un lugar en este post.

El tetris es el típico juego que puede viciar a cualquiera, pero que cada uno tiene sus propias técnicas o trucos. De hecho, en mi casa debía tener cuidado de donde dejaba la Game Boy Pocket, ya que no solo mi hermana pequeña me la podía robar para hacer alguna partida, y hasta mi madre me la robaba para poder girar algunas piezas.

Pese a que creo que no hace falta que explique la metodología de este juego, haré un breve resumen. Caen piezas en una pantalla, piezas que se pueden rotar y tu objetivo es ir colocándolos para que ocupen lo mínimo posible, se acaba el juego si las piezas llegan al techo y eliminas una línea cada vez que logras rellenar todos los huecos. Mejor os dejo un gameplay, aunque dudo que no lo conozcáis:

  • Pokemon Edición Rojo:

Sin duda alguna, el juego con el que quemé mi Game Boy Pocket. Le dediqué un montón de tiempo, me pateé todo Pueblo Paleta y el resto del mapa, encontré a muchísimos Pokemons, a muchos los hacía servir para mejorar a los míos y otros los capturaba para que formasen parte de mi equipo, cloné Pokemons con amigos mediante el típico truco de tirar del cable, intenté superar todos los gimnasios y cuando al final lo logré, me cayó la lágrima.

Sinceramente no tengo un recuerdo de viciarme en exceso, pero sin duda lo hice. Y sé que lo hice porqué recuerdo dejar de jugar e irme a dormir con la cancioncita metida en la cabeza, hasta el punto de llegar a mirar mi Game Boy Pocket por si no la había dejado encendida. Otro de los aspectos que dejan claro que me había viciado en exceso es el hecho de llorar al pasarme el juego, no me ha pasado con ningún otro juego y mira que me he viciado a juegos en mis 30 años de existencia.

Con los años salió el famoso Pokemon Go y también cayó en mis manos. Me vicié bastante, de manera muy intensa pero durante un periodo corto de tiempo. Ya no era un crio y las obligaciones, al igual que las ganas, ya no fueron las mismas.

La Game Boy Pocket, ese dispositivo que me acompaño en muchísimos viajes y que tantas horas de vicio me dio. Con esta consola no jugué a tantísimos juegos como con otras, pero sí que los exprimía hasta el extremo. Fue mi primera consola portátil y la disfruté como un enano, supongo que por eso tengo tan buenos recuerdos sin pensar en realismos o prestaciones de la consola en sí.

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