Machu Picchu: Una maravilla para despedir un viaje redondo

Machu Picchu era ese destino que teníamos en mente desde que surgió la idea de realizar el viaje a Perú. Una de las maravillas del mundo, en la mítica zona de Cusco y en ese entorno idílico. Eso sí, no todo podía ser tan bonito y una huelga de transporte casi nos deja sin poder disfrutar de ella.

Machu Picchu iba a ser la última parada de nuestro viaje y no nos lo queríamos perder de ninguna de las maneras. Por ello, organizamos el viaje dejando esta visita espaciada en el tiempo, para poder tener flexibilidad suficiente para llegar si surgía algún imprevisto, que tal y como habéis podido leer en todos los posts de: Mi viaje a Perú en 3 semanas, no hemos tenido ningún imprevisto grave o preocupante. Pero no podía salir todo bien, así que sacaré de nuevo mi diario y seguimos el viaje por donde lo dejamos en el post anterior: Cusco, 7 colores y Valle Sagrado.

Volvíamos del Valle Sagrado, tocaba cenar tranquilamente y tomar algo en el hostal. Al día siguiente teníamos un tren tarde a las 11 de la mañana en Ollantaytambo, por lo que no había mucho estrés. Todo se truncó cuando llegó Andrea, una compañera de Milhouse Hostel Cusco con la que coincidimos en el primer “walking tour”. Nos empezó a contar que había huelga de transportes y que la agencia que le llevaba a ella a Ollanta le recomendó pasarla a buscar sobre las 3 de la madrugada para evitar piquetes. En ese momento bajamos a la recepción para informarnos, intentamos ir con el transporte de Andrea, pero coincidimos con dos ingleses que tienen el mismo problema que nosotros, por lo que al final pactamos un taxi a las 3h para salir los dos ingleses y los dos hermanos. Tocará madrugar más de lo pensado, pero al parecer podremos llegar. Nos damos los teléfonos y a dormir.



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A las 3 estamos en la recepción, los ingleses llegan media hora tarde. Cuando desde recepción llaman al taxi, las cosas se empiezan a torcer. Ya nos avisa que quizás empezaron a cortar calles antes y que quizás no podíamos llegar. Nos pasan a buscar y empezamos la ruta. Durante el camino, nos adelantan furgones y buses de policías, vemos a gente caminar en la dirección contraria a la nuestras y en medio de Poroy parece que la carretera está cortada. Asaltan el taxi de delante, nuestro taxista se apresura para dar la vuelta y para en una gasolinera cercana. Nos cuenta que a él no lo dejarán pasar y le destrozarán el coche por lo que nos propone volver a Cusco o cruzar caminando los piquetes para intentar coger un transporte después. Optamos por ello, ya que no queremos perdernos Machu Picchu, pero en 5 minutos nos dimos cuenta que no era la mejor opción.

Nos bajamos, un policía nos dice que podemos cruzar sin miedo, otro nos aconseja que mejor esperar, nos empiezan a picar los ojos y nos cuesta respirar por el gas pimienta que acaban de lanzar, vuelan botellas de vidrio,…el cruzar parece cada vez más complicado y no tenemos taxi hasta Cusco (12km). Tras darle unas cuantas vueltas, decidimos volver caminando a Cusco y empezamos a tirar. Por suerte, a los 5 minutos aparece una furgoneta cargada de gente preguntando si íbamos a Cusco. Al momento nos subimos y nos acercaron a la antigua capital peruana.

5 de la mañana, recepción del hostal y se nos complica ir a Machu Picchu. El paro es de 48h, podríamos ir dos días tarde, pero no hay trenes. Empezamos a cancelar boletos de tren en Peru Rail, reservas en el hotel de Aguas Caliente y buscando todas las combinaciones posibles. Le dedicamos toda la mañana desde las 5 de la madrugada a buscar alternativas o soluciones, pero hacia mediodía nos dimos por vencidos y decidimos: O se levanta la huelga y podemos ir o renunciamos a Machu Picchu, ya volveremos otra vez y nos quedamos a conocer Cusco en profundidad. Hacemos el check-in en el mismo hostal, hacemos la cerveza de consolación y buscamos consuelo con una videollamada a los papis. Tras reflexionar de la situación con nuestros padres y que nos ayudasen a relativizarlo todo, subimos a comer al restaurante del hostal. Comemos tranquilamente y en una de esas actualizaciones del buscador de Twitter con la palabra “Cusco”, nos aparece una noticia alertando que han llegado a un acuerdo y que se levanta la huelga. Machu Picchu se acerca!

Salimos para ir a la parada de transporte y se confirmó que la huelga se levantaba. Estaba toda la ciudad llena de taxis, furgonetas y transportes de todo tipo, algo imposible de ver durante toda la mañana de huelga. Antes de llegar a la parada, ya nos asaltan preguntando si queremos transporte a Ollantaytambo, por lo que se confirma que ya no hay huelga. Volvemos al hostal, check out 2 horas después del check in, hacemos la bolsa y nos dirigimos a Ollanta.

Tras hacer en furgoneta Cusco – Ollanta y en tren Ollanta – Aguas Caliente, acabamos llegando al hotel a las 22h. Check in, compra de boletos para el bus para subir a Machu Picchu, no me encuentro nada bien de la barriga así que ni cena. Mañana a las 4.30 tenemos que estar haciendo cola para poder ser los primeros en llegar a Machu Picchu.

Muchísima gente haciendo cola para ser tan temprano, yo aún no me encuentro bien del todo por lo que sigo con mis manzanillas. Tras hacer una media hora de cola, logramos subir a Machu Picchu con uno de los muchos buses que hacen el recorrido. Muchas colas para entrar, pero por fin ya estamos, Machu Picchu nos espera.IMG 20180910 WA0015 - Machu Picchu: Una maravilla para despedir un viaje redondo

Al ser tan pronto, la verdad que estamos bastante solos. Toda la parte de la ciudadela nos la hacemos casi solos, la verdad que el marco que envuelve la maravilla de Machu Picchu es igual de impresionante que la maravilla en si. La inmensidad de las montañas, lo verde de sus paredes, la altura a la que se encuentra, como se cuelan los primeros rallos de sol entre montañas,…la verdad que me fascinó. En cuanto a Machu Picchu, poco que contar que no haya dicho ya. Es increíble todo lo que envuelve al mundo inca, sus costumbres, sus maneras de hacer, su potencial en un sinfín de materias y una perfección sublime a la hora de construir, si tenemos en cuenta los medios de esa época. Todo tiene su sentido, su porqué, no hay nada puesto porqué si o sin utilidad. Me parece sublime toda la obra de la sociedad inca, lástima que la mayoría de relatos sobre ello acabaran haciendo referencia a la barbarie de la guerra contra los españoles y los irrespetuosos que fueron mis antepasados con la cultura inca.

Una vez vista toda la ciudadela de Machu Picchu y antes de que nos pillara el tren, también teníamos entrada para subir a la montaña de Machu Picchu. Yo no me encontraba muy bien desde el día anterior, me entró bien el sándwich y la manzanilla, pero me sentía flojo de fuerzas. Empezamos a subir la montaña Machu Picchu y la verdad que era mucho más duro que lo esperado. Muy empinado y con mucha roca, además de estar a bastante altura. Subimos durante unas dos horas, llegamos a un mirador donde se veía todo el valle y descansamos un rato. Justo cuando nos disponíamos a seguir, oímos a un guía diciendo a un grupo que nos encontrábamos en el punto medio del recorrido, momento en el que miré a mi hermana y le pedí dejarlo. Me encontraba muy justo de fuerzas y no podía subir todo lo que quedaba.

Bajamos poco a poco y volvimos a la ciudadela. Estaba todo más masificado, lo mismo visto por la mañana con absoluta calma y solos, en ese momento era un rio de gente constante. Hicimos cuatro fotos como buenamente pudimos y nos dirigimos a la salida para buscar el bus. Una vez llegados a Aguas Caliente y puesto que el tren salía a media tarde, fuimos al hostal a reposar un malestar y un dolor de barriga que ya no se fue hasta dejar el país un día más tarde.

IMG 20180910 WA0014 - Machu Picchu: Una maravilla para despedir un viaje redondo

Y hasta aquí nuestro periplo hasta llegar a Machu Picchu. La última parada de nuestro viaje a Perú en tres semanas, una maravilla que ni estañado ahí viéndola in situ puedes acabar de creer, pero con un dolor de barriga y malestar innecesarios. No sé si fue debido a los nervios con la huelga del transporte, algo que comiese, la altura o cualquier otra cosa, pero se podría haber esperado a llegar a España. Pero bueno, no me quitó de poder ver nada y, al fin y al cabo, solo me molestó durante 48 horas de las 3 semanas que duró el viaje. Por lo que tampoco me puedo quejar con todo lo vivido.

Debo agradecer a la gente de Los Áticos B&B en Cusco y Casa Suyay en lima, que me ayudaron en todo lo que buenamente pudieron.

Aquí ponemos punto y final a nuestro viaje por Perú y cerramos este conjunto de posts para explicar nuestro viaje punto por punto: Amazonas, Paracas, Arequipa, Puno y Cusco. Espero que hayáis disfrutado leyendo mis experiencias vividas en el que ha sido mi mejor viaje hasta la fecha. También espero que os haya dado ganas de visitar ese bonito país que es Perú y la cantidad de maravillas que esconde. Por ello y antes de cerrar este pequeño capítulo de mi viaje a Perú, os traeré un post de consejos para viajar a Perú. Eso sí, se deberá esperar hasta el miércoles que viene. Un saludo y hasta entonces.

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