destcada escribir - Escribir un libro, una experiencia enriquecedora

Escribir un libro, una de las cosas que me ha quitado más tiempo este verano y algo que no esperaba hacer si me lo preguntas hace un año. Hoy toca explicar como he vivido tal experiencia

Escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol, el típico dicho que sirve como motivación vital para muchos, pero que nunca me ha representado. Sin embargo, ya he realizado dos de las tres, no movido por esa motivación vital sino por las circunstancias que me han ido rodeando. Planté un pino debido a un incendio en la montaña de Teià, mi pueblo de entonces, ahora y a espera de los últimos retoques, así como de todo el proceso editorial, acabo de escribir mi primer libro: Ozaru, en busca de la libertad. Tampoco por esa motivación vital, simplemente por surgir la idea, coincidir con mi TFG y poder tener una ventana donde hacer una clara crítica social en forma de novela distópica.

Por ello y como considero que ha sido un proceso muy interesante, con el que he ido creciendo cada día, al que le he dedicado mucho tiempo y que me ha hecho aprender sobre un montón de temas que no me había planteado antes de ponerme a escribir. Por ello quiero exponer hoy aquí, lo que he considerado más destacable de todo el proceso de escribir un libro.

Idea:

Aquí creo que está lo más complicado y si os sois sincero, no recuerdo como empecé a anotar todas esas ideas que expuse en ese primer esquema/boceto que me ayudó a visualizar la idea del libro. Tocaba dejar claro la premisa que marcaba todo, una sociedad insegura que te hace huir a la montaña a vivir con tu familia.

Esa era la premisa y a partir de ahí se tenía que desarrollar el resto del libro. Pensar de qué manera se podía llegar a ese punto, que personajes iban a aparecer y que papel iban a tener, saber que cosas quería criticar de esta sociedad en la que vivimos o donde iba a transcurrir la acción. Digamos que la idea, esa premisa, iba a ser las ramas donde descansaría el resto de la historia.

Organización:

A partir de ahí, tocaba dar le forma a todas esas ramas llenas de hojas, saber cómo quería expresar todas esas ideas, si podían caber todas o que personajes pondrían esos conceptos sobre la mesa. Se crea la estructura de Narrador – Programa de radio – Narrador, dejando clara las pautas a seguir mientras se escribía.

Programa de radio locutado, siendo parte importante del primer capítulo de Ozaru, en busca de la libertad.

Para que toda la ingente cantidad de información, que además estaba interrelacionada con otros datos que se daban durante el libro, no fuese contradictoria entre ella en cuanto a fechas, acontecimientos o edades de los personajes, tocaba organizarse bien, para no dejar ni un cabo suelto. Para que os hagáis una idea, algo parecido a lo que utiliza la policía de las típicas series americanas cuando tienen a un asesino suelto, pero organizado en Excels, Words y demás documentos electrónicos.    

Documentación:

Ya sabía cómo quería que fueran los capítulos, que estructura tendrían y que historia quería contar en cada uno de ellos. Que personajes aparecerían en la novela y que importancia tendrían, pero si de verdad quería acabar escribiendo una historia creíble, que ayudase a fomentar ese nivel de alerta por parte del lector, hasta el punto de que pueda considerar factible la idea que se expone en la novela, se tenía que ser veraz y exacto con según qué datos incluidos dentro de la novela.

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Subiendo a Solanell, el pueblo del libro

Por ello, he podido pasarme horas buscando información de cómo funciona el blockchain, como cultivar en un pueblo a tanta altura como Solanell o que casos existen de partos prematuros. Mejor no profundizo más en el tema, así me evito posibles spoilers, pero creo que ha quedado claro a lo que me refiero.

Experiencia:

La verdad es que, todas las vivencias que me ha podido dar el hecho de publicar un libro, desde presentar la idea a Libros.com, la aceptación y la pre-campaña, la campaña de marketing para que salga adelante la campaña de micro mecenazgo, el día a día de la campaña con sus alegrías y decepciones, el plantarte delante de todos los apuntes, bocetos y árboles de ideas para empezar a teclear, entre un montón de cosas que no cabrían en un post, han sido realmente enriquecedoras.

Es una experiencia brutal, aunque siempre pendiente del siguiente paso, en cada etapa del proceso editorial he disfrutado como un enano. Sin duda para recomendar a todo aquel que tenga esa inquietud por contar algo a un público, alguna idea o historia que siempre te ha rondado por la cabeza y por la que nunca te has atrevido a dar el salto.

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