Las bobadas del VAR

Las bobadas del VAR, cada jornada son noticia, no hay partido en que no se ponga en duda sus decisiones y su aplicación, algo que ya se veía venir, pero no se quería ver.

Las bobadas del VAR, que si el pie en la línea del portero en los penaltis, que si se tira el fuera de juego de una manera u otra, el contacto a cámara lenta, la diferencia de criterios y un sinfín de debates que se abren tras cada partido disputado en la liga española. No es un debate nuevo aquí en Pello’s World, hace dos años ya hablé de las dudas que me traía el VAR tras el mundial: El VAR tras el Mundial de Rusia, lo que me gusta y lo que no me gusta y hasta defendí que se debe hacer una revisión entera del sistema, planteando un debate y presentando un sistema parecido al del tenis en el post: El debate del VAR: toca pasar al VAR ojo de halcón.

Obviamente que lo que me incita a volver a escribir sobre este debate es el partido de ayer entre el Barça y el Atlético de Madrid , no por pensar que hay una confabulación en contra del conjunto culé ya que considero que el problema del Barça viene muy de lejos e igual que opinaba que no era solo un problema de Valverde, también opino que el problema del VAR afecta al fútbol en general. Por ello, en el post de hoy, quiero hablar de las bobadas del VAR, esas evidencias que dejan claro que el sistema no funciona.

Sigue habiendo jugadas grises:

Este es claramente el punto flaco del VAR y por ello es un sistema que seguirá creando debate. Tal y como son las normas del fútbol, hay muchas jugadas que siguen dependiendo de la interpretación, por lo que siempre habrá un punto de vista opuesto a la decisión tomada por el árbitro, sumándole además que en muchas ocasiones no son llamados a verlo en la pantalla. Y a veces, aún se haya ido a ver y tomado una decisión, tampoco es a gusto de todos. Por lo que con este sistema es obvio que seguiremos debatiendo sobre ese tipo de jugadas grises.

Aplicar normas que afectan a la esencia:

Con el VAR, hay muchas normas que se aplican al milímetro. Ya se vio en su día con la norma del tendón de Aquiles, de la que también hablamos aquí en el post: Expulsión por tendón de Aquiles, donde claramente se pasaron de frenada y se ha rectificado. Otro ejemplo muy parecido es la amarilla a los porteros por adelantarse en los penaltis. Es una tontería esa amonestación y dejo una pregunta al aire: ¿si pasa en una tanda de penaltis y el portero para dos penaltis adelantándose, el portero es expulsado? Un sinsentido.

Para acabar estas normas aplicadas con VAR que se cargan la esencia del fútbol creo que el fuera de juego de Play Station, donde ninguno de los 22 jugadores en el campo ni los 4 árbitros ven nada, pero un señor desde la sala VAR detecta un fuera de juego de milímetro, metiendo a alguien en la jugada en la que roza el balón o casos del estilo. Pero esto lo explicaré mejor en el siguiente punto.

Cosas claras no se revisan, se revisan chorradas:

Con las normas con las que se aplicó el VAR, solo puede entrar a revisar una serie de jugadas y provoca todas las bobadas del VAR que seguimos viendo. Como hemos dicho, hay jugadas muy grises, se aplican normas de manera muy estrictas, se ignoran otras y normalmente se cargan la esencia del fútbol. Por eso planteaba que toca pasar al VAR ojo de halcón, para acabar con todos esos debates y pasar la decisión de re-arbitrar jugadas de manera limitada a los equipos.

De esta manera, solo si el portero se adelanta de manera muy clara se revisará, solo si el fuera de juego lo tiene claro la defensa se revisará, solo si sabe que el pisotón por atrás ha sido intencionado se revisará, aunque sea una falta en medio campo que acaba provocando un córner, si se sabe claramente que lo ha sido, se revisará, aunque no sea un penalti, expulsión, gol o fuera de juego.

Sea como sea, está claro que Las bobadas del VAR le interesa a quien toque. Ya sea por el debate que crea, por interés económico en el sistema o por lo que sea, pero que se puede mejorar y que hay toma de decisiones y directrices que solo crean más problemas y dudas, es una evidencia. Una lástima que poco a poco, ese deporte que tanto me gusta en esencia, se vaya perdiendo poco a poco y me apetezca cada vez menos. Seguiré viéndolo, pero también quejándome de todo lo que no me guste.

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